CALEFACTORES
Los calefactores a leña BLASÓN, con su sistema de combustión cerrada, maximizan el rendimiento de la energía. Están hechos para funcionar a leña y logra ambientar térmicamente alrededor de 150 m² para el modelo grande y 80 m² para el modelo pequeño.
Los calefactores a leña BLASÓN, maximizan el rendimiento de la energía, sin la obligación de dedicarle mucho tiempo. Poseen las ventajas propias de un producto pensado para nuestra realidad regional. Están hechos para funcionar a leña, energía renovable, siempre a un costo accesible.
La recarga de leña no exige disminuir las dimensiones de las astillas a colocar; una amplia boca superior permite introducir tamaños tanto medianos como grandes, tal cual llegan desde los proveedores de leña.
Con su sistema de combustión cerrada, llamada también combustión controlada, el ingreso regulado del oxígeno por la parte superior produce un lento quemado de la madera, traduciéndose en una altísima autonomía de recarga: aproximadamente 16 horas para el modelo grande y 9 horas para el modelo pequeño.
Cuenta con una cámara interior de chapa de hierro plegada que aumenta la superficie por donde se irradiará calor (cámara de combustión), y por una cámara envolvente abierta, en que circula el aire del ambiente, lo calienta y lo devuelve permanentemente a mayor temperatura.
No calefacciona un ambiente, sino mucho más que eso. Logra ambientar térmicamente alrededor de 150 m² para el modelo grande y 80m² para el modelo pequeño, con altura standard de piso a techo (2,40 a 3 mts.). En una localización centralizada como en un hall de distribución, se beneficiarán las habitaciones adyacentes al hall, como el baño y los dormitorios.
Los sistemas de combustión cerrada incrementan el rendimiento térmico en gran proporción en relación a los de combustión abierta. Generan menos humos y una reducida cantidad de cenizas, lo que redunda en muy poco trabajo de mantenimiento y reduce la contaminación ambiental.

El equipo cuenta con dos registros redondos sobre la tapa, que deben estar abiertos durante el período de encendido. Luego debe cerrarse uno de los registros y uno de ellos dejarlo abierto con un mínimo de entrada de aire, que dependerá de las condiciones especiales de cada colocación, generalmente entre 5 y 8 mm. Puede dejarse cerrado una vez encendido ya que difícilmente se apague, aumentando su autonomía (es decir las horas que puede funcionar sin que se recargue). Antes de abrir la puerta para recargarlo es importante abrir los registros 30 o 40 segundos antes para evitar ahumados. Para el encendido es bueno utilizar dos o tres astillas. Es importante que toda la masa alcance un alto nivel de temperatura. Sobre esas dos o tres astillas colocamos trozos de maderas, trozos de astillas, piña, cartón o papel. El fuego se inicia de arriba hacia abajo, a la inversa de un fuego tradicional. Después de encendido debe cerrarse, llevando la entrada de aire a lo mínimo posible sin que se apague.
¿Cuál es su mantenimiento? (CERRAR)Las cenizas deben retirarse cada 30 o 40 días de uso contínuo con el atizador y la pala que incluímos. Recomendamos hacerlo uno de esos días no tan fríos. Las cenizas no se parecen a las de las estufas de combustión abierta, se trata de un material pesado con alto contenido en sílice, material incombustible que contiene la leña. Puede ser necesario por la presencia de alguna brasa, tirar algo de agua dentro del calefactor para apagarlas completamente antes de retirarlas.
Anualmente hay que deshollinarla y hacer una revisión de registros, puerta, ductos, sellados y pintura.
Nuestros calefactores están realizados en planchas de acero de 1/8 de pulgada de espesor. Dicho espesor es ideal para la transferencia de calor. Estas planchas están estampadas sinusoidalmente, lo que le confiere una mayor superficie de transferencia y a su vez, una alta resistencia a las deformaciones. La cubierta protectora está realizada en chapa de hierro número veintidós y la tapa está hecha en chapa de 1/4 de pulgada de espesor.
En cuanto a los caños se presentan en dos tipos: en hierro y en acero inoxidable calidad 304, siendo estos últimos los más recomendados. Cuanto más largo es el caño, más recomendable es el uso de acero inoxidable porque más se enfrían los humos, y con ellos el vapor de agua que se elimina también baja su temperatura, creando una húmeda y corrosiva atmósfera en su interior.
Es necesario el uso de astillas secas, especialmente las de eucaliptus colorado. Esta especie que se planta con el fin de usarse en calefacción, tiene excelentes condiciones, además de no afectar la flora autóctona. Esto es una exigencia del equipo, que da muy buenas prestaciones, pero exige un combustible bien definido. Nunca deben utilizarse rolos, leña verde u oreada. Su uso puede obstruir los caños en pocas horas!!!! La combustión controlada, solo puede efectuarse correctamente con leña seca.
Nunca deben utilizarse combustibles líquidos, cajones, cartones, piñas o leños muy pequeños como fuente energética. Las maderas pequeñas tienen una gran superficie de combustión, por lo que se acelera la reacción y la combustión se vuelve incontrolable. Si puede, debe usarse algo de madera, piñas, cartón o papel para ayudar al encendido, no como fuente fundamental de energía.